Hambriento de fotografía

Debo confesar, estoy hambriento de fotografía. Simplemente no puedo dejar de disparar, noche y día. Me encanta el olor del bosque por la mañana y la brisa fresca por la noche, y el sonido del obturador quemándose durante un timelapse interminable.

Lucho por superar los constantes obstáculos que se cruzan en mi camino, desde el mal tiempo y los fallos del equipo a mis propios descuidos… y después de todos los fracasos, no hay nada más adictivo que sentir el subidón de adrenalina cuando finalmente consigo la foto que deseo… ese preciso instante se convierte en uno de los momentos más gratificantes que jamás haya vivido.